Universo del Camino de Dios: Diosonamuto: Atavismo y taumaturgia por Alberto Baquero

Universo del Camino de Dios: Diosonamuto: Atavismo y taumaturgia por Alberto Baquero
Titulo del libro : Universo del Camino de Dios: Diosonamuto: Atavismo y taumaturgia
Fecha de lanzamiento : December 3, 2017
Autor : Alberto Baquero
Número de páginas : 227

Obtenga el libro de Universo del Camino de Dios: Diosonamuto: Atavismo y taumaturgia de Alberto Baquero en formato PDF o EPUB. Puedes leer cualquier libro en línea o guardarlo en tus dispositivos. Cualquier libro está disponible para descargar sin necesidad de gastar dinero.

Alberto Baquero con Universo del Camino de Dios: Diosonamuto: Atavismo y taumaturgia

CAOS, FUNDAMENTALISMO O ENDOGENIZACION

Ante el dilema tendencial del Estado que al decir del sociólogo galo Alain Touraine divaga entre el caos y el fundamentalismo, el ojo avizor apunta a búsqueda de interiorizaciones estructurales, propias de atavismos de tradición menospreciados empíricamente por la sabiduría caótica occidental.

Para Guy Hermet toda conceptualización cimentada en las culturas primitivas, es pintoresca; para el eurocentrismo que es racista tal visión es válida. Persisten en creer que el modelo de acumulación y reproducción ampliada, es la clave. Lo evidente enseña que el planeta al final de ésta era se halla en una incontenible autodestrucción, a partir del imperio de lo económico, de la eliminación de las regulaciones económicas y la desigualdad social.

El viraje del Estado desde el predominio de lo mágico-religioso, al imperio de la fuerza y al poder de lo económico, pasó por ensayos de aristócratas a comerciantes, de éstos a industriales, de esos tres entremezclados, totalitarismos político-religiosos, nacionalismos puristas-populistas, hasta obtener un Estado con base en la interpretación de la democracia según el antojo de las élites dominantes y por supuesto, en detrimento de una vida con miseria profunda y extendida. La realidad pendular del Estado se mueve entre un caos total y el retorno al fundamentalismo totalitario, con deidades e iconos y emblemas.
El fin de la historia que izan seguidores del FMI en la coyuntura del tercer milenio, coincide en temporalidad con el fin de la era por la concepción cíclica del tiempo de los Mayas y Aztecas. Es cierto que los actores sociales respetados desaparecen como integradores, las ideologías -salvo la del mercado- sucumben, los planes y programas son de coyuntura al eliminar la posibilidad del planteamiento político con sus estrategias trascendentes, y todo se globaliza,
Los Estados se presentan expectantes a la vez que el cuerpo social se fragmenta en agrupaciones pseudo-fanáticas sobre temas de género, religión o vocación. Aún el esquema de castas tipo hindú, el de lucha de clases o el de estratificaciones surgen de credos fanáticos, politizados con peligrosas ideologías racistas.
Se trata de la acentuación de las fracturas en el cuerpo de las interrelaciones a escala mundial, donde el circuito de lo económico se desprende abrupta y definitivamente de pertenencias nacionales, sin obediencia de credos o patrones distintos a los de su dinámica implacable.

La marginalidad y la exclusión social -dice Carlos Fuentes- son el efecto principal y la característica del nuevo paradigma de mercado, el norte mundial de las naciones poderosas, con lo cual la brecha entre ricos y pobres continuará fomentándose y todo afán de intervención o de sensatez que se elabore a nombre del humanismo incluso por agencias de la comunidad mundial como la ONU, serán meras falacias de horizonte contradictorio.

Las guerras son interminables por la urgencia del mercado de armas del cual se alimentan las economías de las principales potencias; las leyes del mercado obligan a botar alimentos a fin de controlar su oferta y mantener los precios, que es la lógica de la acumulación: si se conviene e dejar algún excedente, éste se usará como paliativo de guerras inducidas "desde fuera", era de la “exogenización”, la cual ocurre cuando los recursos de zonas estratégicas se convierten en extensiones de la legitimidad geopolítica exógena.

Si los Estados poco cuentan en las decisiones que les afectan y los foros mundiales se anclan en la hipocresía diplomática, ¿para qué insistir en esas elaboraciones, sino es por puras ansiedades burocrático-intermediarias para conservar el poder de las élites? En consecuencia hemos de preguntarnos sobre... ¿Qué tipo de Estado sería el propicio para administrar el caos?